Un paciente recibió en Posadas una prótesis peneana inflable después de que otros tratamientos no dieran resultado. El urólogo Daniel Angeloni explicó cómo se realizó la intervención y abordó los tabúes de la salud sexual, la calidad de vida y las trabas administrativas en la atención médica, durante una entrevista con Jorge Kurrle en Cadena de Noticias, por las plataformas de C6Digital.
A los 71 años, un paciente decidió dar un paso para recuperar su vida sexual: someterse en Posadas a una cirugía de colocación de una prótesis peneana inflable. Había pasado por distintos tratamientos sin obtener una respuesta suficiente y eligió realizar la intervención en Misiones, cerca de su entorno.
El urólogo Daniel Angeloni compartió los detalles del procedimiento, realizado junto al doctor Patricio Álvarez, y explicó que este tipo de implantes constituye una alternativa para casos de disfunción eréctil en los que los tratamientos anteriores no dieron resultado.
Durante la conversación, Jorge Kurrle planteó qué circunstancias pueden llevar a una persona a necesitar este procedimiento: “¿Qué produce llegar a esta instancia? ¿Hay algunas patologías previas?”

Angeloni mencionó la diabetes, los problemas vasculares, el tabaquismo y los antecedentes de cirugías complejas o traumatismos entre las condiciones que pueden estar relacionadas con estos cuadros. Remarcó, sin embargo, que la colocación de una prótesis constituye una última alternativa, después de evaluar otras opciones.
En el caso presentado, el paciente había utilizado medicación oral y tratamientos inyectables sin obtener una respuesta suficiente. Fue entonces cuando se avanzó con el implante, una intervención que el especialista describió como de baja frecuencia y que requiere una preparación cuidadosa.
“Una vez más, demostramos que acá en Misiones se pueden hacer cosas”, destacó Angeloni. Explicó que la participación de un profesional entrenado en estos implantes y la provisión del instrumental específico fueron parte de la organización del procedimiento.

Cómo funciona la prótesis y qué mitos conviene despejar
Una de las preguntas de Kurrle apuntó al funcionamiento del dispositivo: “¿Por qué dice inflables?”
El urólogo explicó que este tipo de prótesis permite modificar su rigidez mediante un mecanismo que el paciente acciona desde el escroto. Lo diferenció de los modelos semirrígidos, que mantienen una consistencia permanente y se acomodan manualmente.
También aclaró que el implante debe ajustarse a la anatomía de cada paciente. La elección del tamaño surge de mediciones realizadas durante el procedimiento y no de una decisión orientada a aumentar las dimensiones del órgano.
Kurrle retomó esa explicación y consultó por la fantasía de ampliar el tamaño. Angeloni insistió en que colocar una prótesis de dimensiones inadecuadas puede generar presión, lesiones y complicaciones. Por eso, subrayó la importancia de utilizar la medida correspondiente.
El paciente permaneció 24 horas en el sanatorio y recibió el alta al día siguiente. Según relató el médico, había elegido expresamente operarse en Misiones, aunque se le había ofrecido la posibilidad de realizar el procedimiento en Buenos Aires.
La intimidad, los temores y el peso de la cabeza
La entrevista también permitió hablar de las reservas que todavía rodean a la salud sexual. Ante la consulta sobre si estos problemas siguen siendo un tema tabú, Angeloni señaló que cada paciente y cada familia tienen una forma particular de atravesarlos, por lo que corresponde respetar su intimidad.
Kurrle observó que comunicar estas intervenciones y explicar cómo se realizan puede ayudar a reducir los temores de quienes enfrentan dificultades similares.
El especialista sostuvo que la consulta requiere escuchar con atención, porque no todos los problemas sexuales tienen el mismo origen. Diferenció las dificultades vinculadas al deseo de aquellas relacionadas con la erección, la eyaculación o el orgasmo, y destacó que pueden requerir distintos abordajes profesionales.
“¿Cuánto juega la cabeza en eso?”, preguntó Kurrle. “Siempre juega”, respondió Angeloni, quien valoró el acompañamiento de psicólogos y psiquiatras para reconocer conflictos y encontrar herramientas para afrontarlos.
Un reclamo contra las demoras administrativas
Uno de los momentos más contundentes llegó cuando Angeloni dejó los detalles de la cirugía para plantear una preocupación sobre el ejercicio de la medicina: las barreras administrativas que demoran estudios y tratamientos.
El urólogo relató el caso de una paciente joven con dolor persistente, signos de infección y un cálculo en el uréter. Según explicó, necesitaba una tomografía con urgencia, pero inicialmente le habían asignado un turno para el 10 de octubre.
Tras gestionar su atención, se pudo completar el estudio y avanzar con el tratamiento. La paciente fue operada el viernes y recibió el alta el domingo.
“Los médicos tenemos que ser rebeldes ante estas cuestiones administrativas”, expresó Angeloni. Para el profesional, las dificultades de cobertura o de organización no deben desplazar la necesidad de atender a una persona que requiere una respuesta oportuna.
Kurrle profundizó el planteo: “¿Y esa burocracia cómo la achicamos?” También advirtió que las demoras pueden aparecer tanto en el sistema público como en el privado.
Angeloni respondió con otro ejemplo: un paciente que había viajado unos 200 kilómetros para consultar por un dolor recibió inicialmente la indicación de regresar otro día para realizarse un estudio. Cuestionó que no se contemple el esfuerzo de quienes llegan desde otras localidades y necesitan volver con una respuesta sobre su situación.
El médico aclaró que no buscaba generalizar y reconoció el trabajo de laboratorios y centros de diagnóstico que acompañan estas necesidades. Sin embargo, insistió en que la disponibilidad y el compromiso son parte central de la profesión.
“Hay que tener claro que en la medicina el horario es una cuestión relativa”, sostuvo. Próximo a cumplir 42 años como médico, el 10 de octubre, defendió la necesidad de mantener esa actitud durante toda la trayectoria.
Los costos y la calidad de vida
Sobre el costo de la intervención, Angeloni informó que la prótesis inflable utilizada tiene un valor de 9.500 dólares más IVA en Posadas. A ese monto se suman los gastos del sanatorio, la anestesia y otros componentes del procedimiento, que estimó en el equivalente a unos 8.000 dólares adicionales.
Aclaró que se trata de un dispositivo importado y que la logística influye en las diferencias de precio respecto de Buenos Aires.
Para el especialista, la decisión debe contemplar lo que el tratamiento puede representar en la vida de una persona. En ese sentido, sostuvo que una intervención capaz de mejorar la calidad de vida merece ser valorada por su impacto personal y cotidiano.
La conversación cerró con una reflexión que reunió los distintos ejes de la entrevista: el cuidado, la consulta, el acceso a los tratamientos y el valor que adquiere la salud cuando se ve afectada.
Fuente: A los 71 años, apostó a recuperar su vida sexual con una cirugía en Misiones

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