Diagnóstico de precisión
Tratar bien empieza por saber exactamente qué hay y dónde está.
Tratar bien empieza por saber exactamente qué hay y dónde está.
En 1985 la urología de la región funcionaba de una manera: lo complejo se derivaba a Buenos Aires. La historia de este consultorio es en buena medida la historia de dar vuelta esa idea, incorporando en Misiones técnicas que hasta ese momento solo existían en los grandes centros —la litotricia extracorpórea primero, la laparoscopía después, y más recientemente la cirugía robótica.
Hoy el equipo resuelve en la provincia el mismo espectro de patología que se trata en cualquier centro de referencia del país. El paciente se opera, se recupera y hace sus controles cerca de su casa y de su familia, que en un tratamiento oncológico no es un detalle menor.
Agendar turnoEs un marcador genético que se mide en orina. A diferencia del PSA, que se eleva por causas benignas, el PCA3 es producido específicamente por células prostáticas malignas, lo que permite discriminar entre patología maligna y benigna.
Su utilidad principal hoy está en una situación puntual: el paciente con PSA elevado y una biopsia previa negativa, para decidir si corresponde repetirla. Valores elevados aumentan la probabilidad de que una nueva biopsia resulte positiva.
La muestra se obtiene después de un tacto rectal que libera células prostáticas en la orina.
Con la lesión identificada, la biopsia deja de ser un muestreo sistemático y pasa a estar dirigida al punto sospechoso. Puede realizarse por vía transrectal o transperineal; esta última reduce el riesgo de infección.
Los genes BRCA1 y BRCA2 codifican proteínas encargadas de reparar el daño en el ADN. Funcionan como supresores de tumores: cuando una mutación impide que cumplan esa función, se favorece el crecimiento celular descontrolado.
Son más conocidos por su relación con el cáncer de mama y de ovario, pero también influyen en el cáncer de próstata. Las mutaciones de BRCA2 en particular se asocian a mayor riesgo y a formas más agresivas.
Cuándo se plantea el estudio: ante historia familiar sugestiva —varios casos de cáncer de próstata, mama, ovario o páncreas, o diagnósticos a edad temprana— o ante un cáncer de próstata de alto riesgo ya diagnosticado.
Qué cambia el resultado: a qué edad empezar los controles, con qué frecuencia hacerlos, y qué opciones de tratamiento sistémico existen si aparece enfermedad avanzada. Además orienta el asesoramiento del resto de la familia.
Un estudio genético no se pide suelto. Requiere asesoramiento antes y después, porque el resultado tiene implicancias para el paciente y para sus familiares directos.